“Pi”

Publicado: 5 octubre, 2011 de Pepe E. Carretero en Tusitala
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Creo que fue en el año 2006, en Punta Umbría, en IES Saltés. Daba clase a tercero de secundaria y recordé un juego que Don Emilio mi maestro de francés en Cumbres usaba para que nos aprendiéramos los verbos. Un juego sencillo, de eliminación pero que dio resultado para recordar las conjugaciones galas. Sin pensarlo dos veces, con un poco más de teatralidad, lo reformé para usarlo en mis clases de Geometría. Las últimas sesiones de la semana, que eran las dedicadas al juego, se esperaban como la mañana de Reyes por mis alumnos y por mí, tanto llegamos a disfrutar de la Geometría que en el interior de nuestras aulas, como si de la Academia de Platón se tratase colgamos un letrero dónde rezaba “Que no entre aquí quien no sepa Geometría”.

En uno de los terceros, el D, estaba Piedad, una alumna despierta, con muy buenas capacidades para las matemáticas, aunque ella opine lo contrario. Piedad tenía y supongo que aun mantiene unas altas dosis de competencia, entendió el juego y hacía diabluras entre sus contrincantes, era temida y usada en las fases finales para eliminar uno tras otros a los más destacados rivales del equipo contrario.

A Piedad y a sus compañeros le había enseñado un poemilla que permite conocer las veinte primeras cifras del número Pi, lo había leído por algún blog de los que de vez en cuando visitaba y como curiosidad semanas antes lo había soltado en clase. Esa mañana de viernes Piedad venía excitada, deseosa de jugar, traía prepara sus preguntas, sabía que no podían vencerla, sentada bajo la ventana que daba al patio esperaba ansiosa a su retador, su momento. Al ser duro rival la reservaban, nadie se media a ella, pero era inevitable, tarde o temprano tendrían que enfrentar sus conocimiento con Piedad. Llegó el momento, eliminó sin dificultad a su oponente y se dispuso a la batalla, la pregunta fácil y trabajada en clase, la respuesta solo ella la tenía.

El diecinueve de este mes de septiembre entro en el aula, delante mía treinta nuevos alumnos, tras las presentaciones, en la vacía primera hoja de su cuaderno, todos escriben un poemilla a modo de oración que nos guíe en el curso:

Soy y seré a todos definible

mi nombre tengo que “daros”

cociente diametral siempre inmedible

soy de los redondos aros

Por cierto, desde aquel día, Piedad perdió cuatro letras de su nombre, ahora es “Pi”, al menos para mí.

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comentarios
  1. Dios mío, recuerdas hasta el lugar donde estaba sentada ¡qué memoria! Es como volver a ese momento…qué tiempos…¡parezco un personaje viviendo una gran aventura en la historia! Jaja Me encanta.

  2. Bueno ya voy teniendo mis lagunas Pi, no te creas. Me alegra que te guste.

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