Posts etiquetados ‘Pi’

LA π LAR

Publicado: 20 mayo, 2012 de Pepe E. Carretero en Matimágenes
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Desde el mismo Califato, me envían vía ‘WhatsApp’ la siguiente foto. En la Plaza de la Constitución de Córdoba.

 

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Decíamos Ayer “π Day”

Publicado: 15 marzo, 2012 de Pepe E. Carretero en Mundo Matemático
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¡Es cierto! Ya pasó. El  “π day” de este dos mil doce fue ayer, 03/14, pero tengo dos posibilidades, bueno tres, una cargarme de paciencia y afrontar la espera hasta el próximo, 03/14. Descartado. Dos, tomar un atajo, un atajo egipcio y celebrarlo el 22/7. Descartado también. Tres, pasado un día hago como el marido despistado que olvida el aniversario y reacciona, torpemente y a toro pasado, con una ‘ramito de violetas’.

Soy y seré a todos definible
mi nombre tengo que daros
cociente diametral siempre inmedible
soy de los redondos aros.

Esta pequeña estrofa esconde más de lo que a simple vista declara, que no es poco, y con ella comienzo todos los cursos de matemáticas que hasta el día de hoy llevo impartido. Si se abre el cuaderno de cualquiera de mis alumnos por la primera de sus páginas se encontraran estos cuatro versos, ¿motivo? no lo sé, no lo recuerdo, tal vez no lo haya, seguro que no es necesario.

π habitualmente nos trae a la mente, equivocadamente, al gran matemático de Samos Pitágoras. Euivocadamente pues nada tiene que ver el uso de la letra π para tal número con el afamado griego. La Wikipedia da una referencia acertada del origen en el uso de la letra para designar al número:

La notación con la letra griegaπ proviene de la inicial de las palabras de origen griego “περιφέρεια”   (periferia) y”περίμετρον” (perímetro) de uncírculo, notación que fue utilizada primero por William Oughtred (1574-1660), y propuesto su uso por el matemático galés William Jones (1675-1749), aunque fue el matemático Leonhard Euler, con su obra «Introducción al cálculo infinitesimal» de 1748, quien la popularizó. Fue conocida anteriormente como constante de Ludolph (en honor al matemático Ludolph van Ceulen) o como constante de Arquímedes (que no se debe confundir con el número de Arquímedes).

Al bueno de Leonard Euler le debemos una de las fórmulas matemáticas más bellas con las que podamos trabajar. Fórmula en la que aparece nuestro π:

No solo en las relaciones formuladas por Euler nos encontramos con el ‘Trescatorce’, en el Análisis Matemático, en la Probabilidad, en Teoría de Números, en Geometría, en … aparece embelleciendo resultados y demostraciones. Gauss ‘decidió’ que su Campana debía usarlo, ¿quién contradice al Príncipe? y así, era ‘normal’ que el área encerrada por su ‘Curva Normal’ fuese:

En definitiva, definido como cociente entre diámetro y radio, por cualquiera de sus aproximaciones, más o menos acertadas, por la suma de una serie, por la ocurrencia de un suceso o, si eliminamos su coma, por el número de palabras que  contiene el Quijote, π, fascinó, fascina y me temo que lo continuará haciendo a todos aquellos que se atreven a acercarse a él.

 Termino. Mi amigo Yair, en su genial FotoMat, presentaba en tan ‘señalado’ día la siguiente entrada:

Pi es un número trascendente que debería expresarse con infinitos decimales, si eso fuera posible.
La Dra Anne Adams aquejada de una grave enfermedad cerebral volcó su creatividad científica en más de 1000 pinturas ordenadas y metódicas, como la que representa el número pi dando un color a cada cifra.

¿Qué le debo? π € por favor

Publicado: 22 febrero, 2012 de Pepe E. Carretero en Matimágenes, Tusitala
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“Pi”

Publicado: 5 octubre, 2011 de Pepe E. Carretero en Tusitala
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Creo que fue en el año 2006, en Punta Umbría, en IES Saltés. Daba clase a tercero de secundaria y recordé un juego que Don Emilio mi maestro de francés en Cumbres usaba para que nos aprendiéramos los verbos. Un juego sencillo, de eliminación pero que dio resultado para recordar las conjugaciones galas. Sin pensarlo dos veces, con un poco más de teatralidad, lo reformé para usarlo en mis clases de Geometría. Las últimas sesiones de la semana, que eran las dedicadas al juego, se esperaban como la mañana de Reyes por mis alumnos y por mí, tanto llegamos a disfrutar de la Geometría que en el interior de nuestras aulas, como si de la Academia de Platón se tratase colgamos un letrero dónde rezaba “Que no entre aquí quien no sepa Geometría”.

En uno de los terceros, el D, estaba Piedad, una alumna despierta, con muy buenas capacidades para las matemáticas, aunque ella opine lo contrario. Piedad tenía y supongo que aun mantiene unas altas dosis de competencia, entendió el juego y hacía diabluras entre sus contrincantes, era temida y usada en las fases finales para eliminar uno tras otros a los más destacados rivales del equipo contrario.

A Piedad y a sus compañeros le había enseñado un poemilla que permite conocer las veinte primeras cifras del número Pi, lo había leído por algún blog de los que de vez en cuando visitaba y como curiosidad semanas antes lo había soltado en clase. Esa mañana de viernes Piedad venía excitada, deseosa de jugar, traía prepara sus preguntas, sabía que no podían vencerla, sentada bajo la ventana que daba al patio esperaba ansiosa a su retador, su momento. Al ser duro rival la reservaban, nadie se media a ella, pero era inevitable, tarde o temprano tendrían que enfrentar sus conocimiento con Piedad. Llegó el momento, eliminó sin dificultad a su oponente y se dispuso a la batalla, la pregunta fácil y trabajada en clase, la respuesta solo ella la tenía.

El diecinueve de este mes de septiembre entro en el aula, delante mía treinta nuevos alumnos, tras las presentaciones, en la vacía primera hoja de su cuaderno, todos escriben un poemilla a modo de oración que nos guíe en el curso:

Soy y seré a todos definible

mi nombre tengo que “daros”

cociente diametral siempre inmedible

soy de los redondos aros

Por cierto, desde aquel día, Piedad perdió cuatro letras de su nombre, ahora es “Pi”, al menos para mí.